Infraestructura
Cinco preguntas para elegir tu proveedor de hosting

Casi todas las propuestas de hosting se comparan por el mismo criterio: el precio mensual. Es el único número que aparece igual en todas, y el único que se puede poner en una tabla sin discutir. El problema es que ese número no dice nada sobre lo que va a pasar el día que el sistema se caiga.
Estas cinco preguntas sí. Ninguna es técnica, ninguna requiere que sepas de infraestructura, y todas se pueden hacer en una primera reunión. Lo que separan no es un proveedor bueno de uno malo, sino una propuesta pensada de una lista de precios.
1. ¿El datacenter es propio o revendido?
Muchos proveedores de hosting en Colombia no tienen datacenter. Revenden capacidad de un proveedor global y le ponen su marca encima. Es un modelo legítimo y a veces es exactamente lo que necesitas, pero cambia una cosa importante: a quién le escalas cuando algo falla.
Si el datacenter es revendido, tu proveedor abre un ticket igual que tú abrirías uno, y espera igual que tú esperarías. No tiene acceso físico al equipo, no puede priorizar tu caso y no decide el orden de atención. Cuando el problema es de infraestructura, es un intermediario con la misma información que tienes tú.
Qué esperar de una buena respuesta
Una dirección. Si el datacenter es propio, el proveedor puede decirte dónde queda y, normalmente, llevarte a conocerlo. Si la respuesta se queda en el nombre de la nube que revenden, ya sabes contra qué estás comparando el precio.
2. ¿Cuándo fue la última prueba de restauración?
Todo el mundo hace copias de seguridad. Casi nadie las prueba. Y una copia que nunca se restauró es una copia de la que no se sabe nada: puede estar incompleta, puede estar corrupta, puede tardar cuarenta horas en volver.
Tener copias no es lo mismo que poder volver. La diferencia entre las dos cosas solo se descubre el día que hay que usarlas, que es el peor día posible para descubrirla.
Qué esperar de una buena respuesta
Una fecha y un tiempo. Cuándo se hizo la última prueba, y cuánto tardó el sistema en quedar operativo. Si la respuesta es «hacemos copias diarias», te contestaron otra pregunta. Vale la pena insistir: la retención y la frecuencia importan, pero lo que te salva es el tiempo de vuelta.
3. ¿Qué cubre exactamente el acuerdo de servicio?
Aquí hay una distinción que se pasa por alto con facilidad: la disponibilidad de la infraestructura no es la disponibilidad de tu aplicación. El servidor puede estar encendido, respondiendo a los chequeos del proveedor y cumpliendo el 99,9 % comprometido, mientras tu sistema lleva tres horas devolviendo error.
Desde el punto de vista del acuerdo, no pasó nada. Desde el punto de vista de tu operación, pasó todo.
Qué esperar de una buena respuesta
Que el proveedor sepa exactamente dónde termina su responsabilidad, y que lo diga sin incomodarse. Un acuerdo que cubre solo la infraestructura es honesto si está claro que es eso. Lo que no sirve es descubrirlo durante un incidente. Pide además los informes mensuales: un acuerdo sin medición es una intención.
4. ¿Dónde residen físicamente los datos?
Para una empresa privada esto puede ser una preferencia. Para una entidad pública colombiana o para un sector regulado, es una obligación, y no se resuelve con una cláusula en el contrato.
Las nubes públicas organizan su capacidad por regiones, y la región que te asignan no siempre es la que asumes. Conviene preguntarlo explícitamente, porque la respuesta determina qué normativa aplica a tu información y qué tan lejos está de ti el equipo que la custodia.
Qué esperar de una buena respuesta
Un país y una ciudad, no una región comercial. Y, si el cumplimiento te aplica, pide la certificación que lo respalde. ISO 27001 es la norma internacional de gestión de seguridad de la información: implica controles auditados sobre accesos, respaldos, gestión de incidentes y continuidad, verificados por un tercero en lugar de declarados por el proveedor.
5. ¿Quién responde si el problema es del software?
Esta es la que menos se hace y la que más cuesta. Cuando el desarrollo lo hizo una empresa y la infraestructura la opera otra, cada incidente empieza con la misma discusión: de quién fue la culpa. Y esa discusión ocurre antes de que alguien empiece a arreglar.
El costo no está en la hora de más que tarda el diagnóstico. Está en que tú, que eres el cliente, terminas haciendo de árbitro entre dos proveedores mientras tu sistema sigue caído.
Qué esperar de una buena respuesta
Claridad sobre el punto de contacto único. Si son dos empresas, que esté escrito cómo se coordinan y quién lidera el incidente. Si es una sola la que construye y opera, el acuerdo puede cubrir software e infraestructura bajo el mismo contrato, y entonces no hay nada que demostrar antes de que alguien actúe.
Una pregunta más, si estás comparando nube propia contra nube pública
No hay una respuesta universal, y desconfía de quien te diga que sí la hay. Las dos opciones resuelven cosas distintas:
- La nube pública tiene más sentido con cargas muy variables o alcance global. El costo varía según el consumo, lo que la hace flexible y difícil de presupuestar.
- Una nube privada tiene más sentido con sistemas críticos y exigencias sobre dónde residen los datos. El costo es un contrato fijo, y el soporte lo dan ingenieros que conocen tu sistema en lugar de un ticket en otra zona horaria.
Muchas organizaciones terminan con las dos: parte en una, parte en la otra, según lo que cada sistema necesita. Lo que conviene decidir de entrada es cuál de los dos problemas tienes.
Qué hacer con las respuestas
Haz las cinco preguntas a todos los proveedores que estés evaluando, en la misma reunión y en el mismo orden. No para atraparlos: para poder comparar. Cuando las respuestas están una al lado de la otra, las diferencias que importan aparecen solas, y el precio mensual deja de ser el único criterio sobre la mesa.
Si quieres ver cómo respondemos nosotros: nuestro datacenter es propio, con especificaciones TIER 3 en la Zona Franca de Rionegro, Antioquia. Trabajamos con 99,9 % de disponibilidad, acuerdos por escrito e informes mensuales, y cuando el sistema también lo construimos nosotros, el mismo contrato cubre el software y el servidor donde corre.
¿Estás evaluando proveedores? Agenda 30 minutos y revisamos qué tienes hoy, qué riesgos hay y qué costaría moverlo — aunque la conclusión sea que te conviene quedarte donde estás.